- El informe UNICEF 2013 puede descargarse aquí.
- Tienen más dificultades para acceder a sanidad y a la educación
- Son más proclives a sufrir violencia, abusos, explotación y abandono
- Se calcula que unos 93 millones de niños sufren discapacidad en el mundo
Si a la dureza de las condiciones de vida y marginación en las que viven millones de niños en todo el mundo sumamos la discapacidad, el cóctel es terrible: el acceso a la sanidad, a la educación, así como a una correcta nutrición se torna aún más complejo. Y son más proclives a sufrir violencia, abusos, explotación y abandono .
El informe anual de Unicef sobre el Estado Mundial de la Infancia se centra este año en los niños y niñas con discapacidad, unos 93 millones en todo el mundo (uno de cada 20 menores de 14 años). Una cifra, no obstante, que es meramente especulativa, dado que no existe una definición establecida de qué es discapacidad, y por lo tanto “cada país lo considera una cosa“.
El hecho de que en muchos casos los niños ni siquiera estén registrados complica aún más el cálculo y dificulta que los servicios sociales puedan llegar a ellos, explica Marta Arias, directora de Sensibilización y Políticas de Infancia de Unicef.
Más dificultades para acceder a la educación
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En muchos países, las respuestas más frecuentes a la situación de los menores con discapacidad son lainstitucionalización y el abandono. Muchos no acceden a laeducación, en unos casos porbarreras físicas (arquitectónicas, ausencia de apoyos, ausencia de acceso al sistema braille o lenguaje de señas…), en otro, por barreras culturales: los propios padres no los envían a la escuela, o los docentes no están preparados ni cuentan con medios para educar a estos niños. Es la diferencia entre integración e inclusión que subraya Consuelo Crespo, presidenta de Unicef España. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, la tasa de niños con discapacidad que completan estudios primarios es un 10% inferior al resto.
“La inclusión va más allá de la integración”. Por ejemplo, en la esfera educativa, la integración significaría, sencillamente, “admitir a los niños y niñas con discapacidad en las escuelas generales”. La inclusión sería introducir además instrumentos y medios que favorezcan la igualdad de oportunidades, para que todos participen de las actividades educativas y de ocio.
“A veces los adultos olvidan que ir al colegio es más que sentarse en clase. Lo mejor es compartir con los compañeros lo que ocurre dentro y fuera, ir de excursión, participar en la obra de fin de curso… El problema es que se nos niega el apoyo”, explica Yaiza Íñigo, una joven con sordera profunda de nacimiento. En su caso, gracias a unas prótesis y la logopedia puede hablar y leer. Por eso destaca la importancia de la detección temprana. No obstante, destaca cómo en países desarrollados como España los menores discapacitados siguen encontrando problemas a la hora de participar, por ejemplo, en actividades extraescolares, acceder al transporte escolar o a las nuevas tecnologías.
Víctimas de violencia
Según recoge el informe, los niños con discapacidad son entre tres y cuatro veces más proclives a padecer violencia, y un 27% la sufre. La Universidad John Moores de Liverpool y de la OMS estiman que los niños con discapacidad presentan un riesgo mayor de experimentar violencia que sus compañeros no discapacitados: 3,7 veces más proclives a padecer modalidades combinadas de violencia, 3,6 veces a ser víctimas de violencia física y 2,9 veces a padecer violencia sexual. Los discapacitados intelectuales presentan 4,6 veces más probabilidades de ser víctima de violencia sexual que los no discapacitados.
¿Por qué sucede esto? Son varios los motivos, explica Marta Arias. En primer lugar, atender a un niño o niña con discapacidad puede suponer una carga extraordinaria para los progenitores, con lo que aumenta el riesgo de malos tratos. En segundo lugar, el internamiento en instituciones, algo a lo que se opone radicalmente Unicef. El internamiento, afirman, constituye un importante factor de riesgo de abuso sexual y físico. De hecho, se calcula que el 27% de los internos son víctimas de algún tipo de violencia.
Finalmente, los impedimentos que afectan a la comunicación hacen que algunos niños sean especialmente vulnerables, ya que en muchas ocasiones no pueden denunciar los abusos.
Niñas
El informe también destaca el género como factor clave, ya que las niñas con discapacidad tienen menos probabilidades que los niños de recibir alimentos y atención.
Según estimaciones de la OMS, sólo un 42% de las menores discapacitadas completa estudios primarios, frente al 51% de los varones discapacitados.
España
“Si en sociedades modernas como la nuestra existe esta discriminación, imagine en países menos desarrollados”, reflexiona Yaiza Íñigo. En España, se calcula que existen unos 140.000 menores de 16 años con discapacidad (datos del Instituto Nacional de Estadística), si bien también en nuestro país existe un problema de “falta de estudios específicos y datos”, denuncia Pilar Villarino, directora ejecutiva del CERMI (Comité Español de Representantes de personas con Discapacidad).
Destacan el coste “personal, social y laboral” que asumen los padres de los menores discapacitados, y que un estudio británico cuantifica entre un 11 y un 69% respecto a otras familias. Una situación que se agrava con las políticas de austeridad, “especialmente con los recortes en educación y en apoyo a asociaciones, abocando a algunas a la desaparición”, explica Villarino.
Además, la directora del CERMI resalta la discriminación por edad, ya que, por ejemplo, las prótesis a partir de los 16 años dejan de estar cubiertas, y el catálogo de las mismas no está actualizado.
“Los recursos van desapareciendo conforme vamos creciendo, pero la discapacidad sigue siendo la misma“, denuncia Yaiza Íñigo. Ella, como María José López, de 16 años, temen por su futuro. En el caso de esta última necesita la lengua de signos para entenderse, y ha visto cómo se reducía notablemente el número de intérpretes. “Me siento afortunada porque la puedo usar, pero sigo encontrando barreras”. No obstante, se dice afortunada por vivir “en una en sociedad en la que no me ven diferente”. Aún así, sin voz pero con gran pasión clama: “Queremos formar parte del mundo“.
Tomado de El Mundo (30 de mayo de 2013): Menor, pobre y discapacitado
Este artículo ha sido escrito por Mayte Carrilero y Javier Lafuente, dos profesores españoles que viajan por el mundo documentando historias educativas inspiradoras.
Dejar el trabajo durante casi dos años para dar la vuelta al mundo. Visitar países exóticos y conocer a gente de diferentes culturas. Salir de la rutina y descubrir otras formas de vida. Encontrar historias interesantes de pequeñas personas capaces de hacer grandes cosas.
Esto era sólo un sueño, pero se convirtió en nuestra realidad, la de dos profesores valencianos que llevamos 15 meses desarrollando un proyecto sobre la importancia de la educación como instrumento de cambio social. India, Tailandia, Nepal, Cuba, Nicaragua o Colombia son algunos de los países que hemos visitado hasta el momento.
Todo empezó hace casi 5 años, cuando viajamos a Nicaragua con una ONGD. Estuvimos un mes viviendo con familias de comunidades rurales, acompañándoles en su trabajo en las escuelas e institutos, compartiendo con ellos su día a día… Fue una experiencia que cambió nuestras vidas.
Queríamos seguir viajando, conociendo diferentes realidades y, al mismo tiempo, demostrar que la educación puede cambiar el mundo. Poco a poco la idea fue tomando forma:decidimos hacer un viaje que duraría alrededor de dos años y comenzamos a ahorrar para poder llevarlo a cabo.
Durante ese tiempo definimos también el nombre de nuestro proyecto: “Buscando Waslala”, inspirado por una novela de la escritora nicaragüense Gioconda Belli, en la que Waslala es un lugar utópico, una sociedad justa en la que todo el mundo es feliz. De algún modo, nosotros también buscamos esa utopía.
Sabíamos que la educación es una herramienta clave para mejorar la vida de las personas y las comunidades, y pensamos que la mejor forma de demostrarlo sería entrevistar a personas a las que la educación les ha cambiado la vida, les ha ayudado a tener un futuro mejor.
Antes de empezar el viaje temíamos no encontrar este tipo de historias, pero hemos encontrado muchas más de las que esperábamos. También hemos descubierto que la educación no sólo ha cambiado sus vidas, sino también las de sus hijos y de las generaciones futuras. Muchas de estas personas ahora están haciendo algo para ayudar a su comunidad: es el efecto multiplicador de la educación.
Son historias como la de Krishna, un hombre nacido en un pequeño pueblo del desierto del Thar, en la India, muy cerca de la frontera con Pakistán. Él hizo realidad su sueño de estudiar y crear una pequeña escuela en su pueblo del desierto.
O la de María, una joven gallega que dejó su trabajo en una multinacional extranjera para ayudar a los niños que recogen basura en los slums de Varanasi. O la de Sukur y Nissar, dos de los niños beneficiarios de su proyecto.
O la de Alexander, un ex niño soldado colombiano de 18 años que ha logrado rehacer su vida y está en la universidad.
Estas y muchas otras historias, así como artículos de interés social, las publicamos gratuitamente en nuestra página web buscando.waslala.org. Uno de nuestros objetivos es que se utilicen en las aulas. Algunos compañeros ya lo han hecho y es sorprendente ver las conclusiones a las que han llegado sus alumnos. Esa es la recompensa a nuestro trabajo.
Muchas personas piensan que esto es una locura, y más en tiempos de crisis. Que invirtamos todos nuestros ahorros en este proyecto. Que hayamos dejado la comodidad de nuestros hogares para dormir en hostales, comer no demasiado bien, pasar dificultades… A esto solo podemos responder que la experiencia que estamos viviendo, los lugares que estamos visitando y, sobre todo, las increíbles personas que estamos conociendo hacen que esta locura valga la pena.
Esperamos poder seguir compartiendo estas historias con vosotros en el futuro.
Tomado de blog 3500 millones, de El País (27 marzo 2013): Buscando Waslala: una vuelta al mundo por la educación


