Madrid, Junio de 2013
Investigación publicada en la web del IUDC de la Universidad Complutense: La panacea agroenergética de Brasil. Promoción de agrocombustibles y Cooperación Sur-Sur
En esta investigación se describe el proceso de expansión global del sector agrocombustible y las
críticas fundamentales sobre sus impactos: ambientales, en la soberanía alimentaria, en la
soberanía sobre la tierra. Considerando la consolidación exitosa del sector brasileño en sus fases
fundamentales desde 1975 hasta hoy en día, el autor identifica las bases materiales y simbólicas
que permitieron inaugurar un proceso de promoción de los agrocombustibles en los socios en
desarrollo de Brasil, mediante la conjunción entre las acciones del Estado (diplomacia comercial y
Cooperación Sur-Sur para el Desarrollo) y las actividades del sector privado (Inversiones Extranjeras
Directas e internacionalización de las empresas multinacionales brasileñas). Aplicando una
definición amplia de Cooperación Sur-Sur para el Desarrollo, que permita contemplar su naturaleza
retórica y discutir sus elementos de horizontalidad y el interés nacional, son observados tres casos
prácticos en Angola, Etiopia y Mozambique, y son estudiadas las principales críticas a esta
dinámica
- El informe UNICEF 2013 puede descargarse aquí.
- Tienen más dificultades para acceder a sanidad y a la educación
- Son más proclives a sufrir violencia, abusos, explotación y abandono
- Se calcula que unos 93 millones de niños sufren discapacidad en el mundo
Si a la dureza de las condiciones de vida y marginación en las que viven millones de niños en todo el mundo sumamos la discapacidad, el cóctel es terrible: el acceso a la sanidad, a la educación, así como a una correcta nutrición se torna aún más complejo. Y son más proclives a sufrir violencia, abusos, explotación y abandono .
El informe anual de Unicef sobre el Estado Mundial de la Infancia se centra este año en los niños y niñas con discapacidad, unos 93 millones en todo el mundo (uno de cada 20 menores de 14 años). Una cifra, no obstante, que es meramente especulativa, dado que no existe una definición establecida de qué es discapacidad, y por lo tanto “cada país lo considera una cosa“.
El hecho de que en muchos casos los niños ni siquiera estén registrados complica aún más el cálculo y dificulta que los servicios sociales puedan llegar a ellos, explica Marta Arias, directora de Sensibilización y Políticas de Infancia de Unicef.
Más dificultades para acceder a la educación
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En muchos países, las respuestas más frecuentes a la situación de los menores con discapacidad son lainstitucionalización y el abandono. Muchos no acceden a laeducación, en unos casos porbarreras físicas (arquitectónicas, ausencia de apoyos, ausencia de acceso al sistema braille o lenguaje de señas…), en otro, por barreras culturales: los propios padres no los envían a la escuela, o los docentes no están preparados ni cuentan con medios para educar a estos niños. Es la diferencia entre integración e inclusión que subraya Consuelo Crespo, presidenta de Unicef España. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, la tasa de niños con discapacidad que completan estudios primarios es un 10% inferior al resto.
“La inclusión va más allá de la integración”. Por ejemplo, en la esfera educativa, la integración significaría, sencillamente, “admitir a los niños y niñas con discapacidad en las escuelas generales”. La inclusión sería introducir además instrumentos y medios que favorezcan la igualdad de oportunidades, para que todos participen de las actividades educativas y de ocio.
“A veces los adultos olvidan que ir al colegio es más que sentarse en clase. Lo mejor es compartir con los compañeros lo que ocurre dentro y fuera, ir de excursión, participar en la obra de fin de curso… El problema es que se nos niega el apoyo”, explica Yaiza Íñigo, una joven con sordera profunda de nacimiento. En su caso, gracias a unas prótesis y la logopedia puede hablar y leer. Por eso destaca la importancia de la detección temprana. No obstante, destaca cómo en países desarrollados como España los menores discapacitados siguen encontrando problemas a la hora de participar, por ejemplo, en actividades extraescolares, acceder al transporte escolar o a las nuevas tecnologías.
Víctimas de violencia
Según recoge el informe, los niños con discapacidad son entre tres y cuatro veces más proclives a padecer violencia, y un 27% la sufre. La Universidad John Moores de Liverpool y de la OMS estiman que los niños con discapacidad presentan un riesgo mayor de experimentar violencia que sus compañeros no discapacitados: 3,7 veces más proclives a padecer modalidades combinadas de violencia, 3,6 veces a ser víctimas de violencia física y 2,9 veces a padecer violencia sexual. Los discapacitados intelectuales presentan 4,6 veces más probabilidades de ser víctima de violencia sexual que los no discapacitados.
¿Por qué sucede esto? Son varios los motivos, explica Marta Arias. En primer lugar, atender a un niño o niña con discapacidad puede suponer una carga extraordinaria para los progenitores, con lo que aumenta el riesgo de malos tratos. En segundo lugar, el internamiento en instituciones, algo a lo que se opone radicalmente Unicef. El internamiento, afirman, constituye un importante factor de riesgo de abuso sexual y físico. De hecho, se calcula que el 27% de los internos son víctimas de algún tipo de violencia.
Finalmente, los impedimentos que afectan a la comunicación hacen que algunos niños sean especialmente vulnerables, ya que en muchas ocasiones no pueden denunciar los abusos.
Niñas
El informe también destaca el género como factor clave, ya que las niñas con discapacidad tienen menos probabilidades que los niños de recibir alimentos y atención.
Según estimaciones de la OMS, sólo un 42% de las menores discapacitadas completa estudios primarios, frente al 51% de los varones discapacitados.
España
“Si en sociedades modernas como la nuestra existe esta discriminación, imagine en países menos desarrollados”, reflexiona Yaiza Íñigo. En España, se calcula que existen unos 140.000 menores de 16 años con discapacidad (datos del Instituto Nacional de Estadística), si bien también en nuestro país existe un problema de “falta de estudios específicos y datos”, denuncia Pilar Villarino, directora ejecutiva del CERMI (Comité Español de Representantes de personas con Discapacidad).
Destacan el coste “personal, social y laboral” que asumen los padres de los menores discapacitados, y que un estudio británico cuantifica entre un 11 y un 69% respecto a otras familias. Una situación que se agrava con las políticas de austeridad, “especialmente con los recortes en educación y en apoyo a asociaciones, abocando a algunas a la desaparición”, explica Villarino.
Además, la directora del CERMI resalta la discriminación por edad, ya que, por ejemplo, las prótesis a partir de los 16 años dejan de estar cubiertas, y el catálogo de las mismas no está actualizado.
“Los recursos van desapareciendo conforme vamos creciendo, pero la discapacidad sigue siendo la misma“, denuncia Yaiza Íñigo. Ella, como María José López, de 16 años, temen por su futuro. En el caso de esta última necesita la lengua de signos para entenderse, y ha visto cómo se reducía notablemente el número de intérpretes. “Me siento afortunada porque la puedo usar, pero sigo encontrando barreras”. No obstante, se dice afortunada por vivir “en una en sociedad en la que no me ven diferente”. Aún así, sin voz pero con gran pasión clama: “Queremos formar parte del mundo“.
Tomado de El Mundo (30 de mayo de 2013): Menor, pobre y discapacitado
- La hambruna acabó con la vida de 133.000 niños menores de cinco años
Afp | Nairobi
Aproximadamente 258.000 somalíes murieron de hambre entre octubre de 2010 y abril de 2012 durante la grave crisis alimentaria que dió lugar a seis meses de hambruna en el país africano, según un informe de la ONU hecho público este jueves.
“El hambre y la grave inseguridad alimentaria en Somalia ha matado a unas 258.000 personas entre octubre de 2010 y abril de 2012, incluyendo a 133.000 niños menores de cinco años”, según el informe elaborado conjuntamente por la FAO, la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentació, y la Red Alerta por el Hambre (Fews-Net), financiado por Estados Unidos.
De acuerdo con esta “primera evaluación científica” del balance de la crisis alimentaria, el 4,6% de la población total y el 10% de los niños menores de cinco años murieron en el sur y centro de Somalia.
En las regiones del bajo Shebelle, Mogadiscio y Bay, en el sur del país, en el Cuerno de África, las más duramente afectadas, la crisis alimentaria ha provocado la muerte del 18, 17 y 13%, respectivamente, de los niños menores de cinco años.
En cada uno de los meses de entre mayo y agosto de 2011, el hambre ocasionó 30.000 muertes, según el estudio.
“Estas cifran se suman a las 290.000 muertes, según la cifra de referencia adoptada, habidas en ese periodo. Una cifra que incluye las muertes relacionadas con la guerra en Somalia, lo que supone una tasa de mortalidad que duplica a la media del África subsahariana.
Este balance supera al de la hambruna de 1992, que mató a 220.000 personas en doce meses aunque “aquella hambruna se consideró más grave ya que supuso la muerte de un mayor porcentaje de la población”.
La hambruna en Somalia, entre mediados de 2011 y principios de 2012, afectó a 4 millones de personas, la mitad de la población somalí.
La crisis alimentaria tuvo sus causas en una grave sequía que afectó a toda la región conocida como el Cuerno de África, que se agravó en Somalia al vivir en un estado de guerra y caos permanente desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barré.
La elección, el pasado septiembre, del Hassan Sheikh Mohamed como nuevo presidente de Somalia por el nuevo parlamento somalí para un mandato de cuatro años, pone fin a la transición política iniciada en 2004 con apoyo de la ONU, y da esperanzas a quien apuestan por una estabilización del país. Somalia ha estado durante 22 años sin un gobierno medianamente efectivo y en manos de milicias islamistas, señores de la guerra que responden a los intereses de un clan determinado y bandas de delincuentes armados.
Al Shabab, que el pasado febrero de 2012 anunció su unión formal con la red terrorista Al Qaeda, combate desde 2006 (aunque no en su actual formato) al Gobierno somalí y las tropas aliadas con el fin de instaurar un Estado musulmán de corte wahabí en la zona.
Tomado de El Mundo (2 de mayo de 2013): La crisis alimentaria de Somalia mata a 258.000 personas, la mitad niños


