Para debatir

Inauguramos hace meses una sección de debate en la web de la APC. En realidad, todas las noticias de nuestro blog tienen la posibilidad de ser comentadas (al final de cada artículo) por las personas que las lean y se acerquen a nuestra web. Pero no cabe duda de que hay temas, situaciones y acciones en el mundo de la cooperación que generan visiones diferentes y hasta encontradas (sobre las causas de los problemas, sobre las estrategias de acción y de comunicación, etc.).  Tras proponer esta nueva sección, os invitamos a participar y a sugerirnos nuevos temas de debate (secretaria@cooperantes.net). En algunos casos bastará una noticia, un artículo de opinión o un vídeo propuesto desde nuestra web para generar el debate. En este caso nos basamos fundamentalmente en 3 documentos (artículo o informes) que pueden darnos pistas para el debate.

 

Últimamente se habla mucho de las alianzas público-privadas en el ámbito de la cooperación y hay quien expresa que se está planteando un nuevo paradigma de la cooperación, con un mayor protagonismo para las empresas. Entre los actores de la cooperación hay quienes creen que las empresas con ánimo de lucro deben ser un actor de la cooperación y promueven una mayor participación de las mismas, hay quienes creen que pueden incorporarse pero con determinadas condiciones y criterios y hay quienes son más críticos con la actuación de las grandes empresas en el Tercer Mundo y con su participación en la cooperación, por lo que piensan que la ayuda al desarrollo la deben llevar adelante, sobre todo, instituciones públicas y organizaciones sin ánimo de lucro.

A continuación presentamos 3 documentos que pueden servir para el debate y que pueden consultarse en el link que presentamos más abajo de cada uno de ellos. El primero muestra una visión que ofrece bastantes dudas sobre este nuevo paradigma, que avanza hacia la privatización de la cooperación internacional y que nos aleja del paradigma de cooperación transformadora. El segundo habla de criterios de RSC para incorporar a empresas al mundo de la cooperación. Ambos son documentos bastante recientes. Y el último que presentamos es de la Fundación Carolina (2008) con análisis y conclusiones sobre experiencias de alianza público-privadas en España y fuera de nuestro país.

1. La empresa privada y cooperación: ¿sumando recursos y capacidades o haciéndose con el pastel?

Jesús Carrión e Iolanda Fresnillo – Observatorio de la Deuda en la Globalización (ODG)

Después de analizar algunos de los instrumentos de cooperación en los que las empresas cada vez participan más, los autores nos exponen que “con la ayuda ligada, la promoción de los APPD, las convocatorias para empresas, o la cooperación financiera de FONPRODE, se está profundizando en un camino hacia la privatización de la cooperación internacional, que nos aleja del paradigma de cooperación transformadora”.

Otro artículo reciente en esta línea: El sector privado marca el paso de la nueva cooperación (Diagonal, 30 julio 2012)

 

2. Desarrollo de metodología y herramienta para la gestión de proyectos con sector privado en base a criterios de Responsabilidad Social Corporativa.

Observatorio de Responsabilidad Social Corportativa (RSC)

El objetivo del trabajo de investigación del Observatorio RSC ha sido el desarrollar y presentar una propuesta a la Dirección General de Políticas de Desarrollo (DGPOLDE) y a la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), así como a otro tipo de actores del desarrollo, como son las ONG, de un sistema de gestión de proyectos con el sector empresarial que le permita seleccionar a las empresas en base a criterios de Responsabilidad Social Corporativa (RSC), cuando éstas sean partícipes de programas de cooperación.

La Ayuda Oficial al desarrollo (AOD) representó en 2009 un total de 4.836,95 millones de euros, de los cuales un porcentaje significativo se canalizó a través de instrumentos en los que interviene el sector empresarial, normalmente a través de los Créditos FAD o de procesos de conversión de deuda. Por parte de algunos autores se ha discutido la eficacia de estos instrumentos para luchar contra la pobreza. (…) En las sucesivas evaluaciones que ha realizado el CAD sobre la cooperación española, ha puesto de manifiesto la necesidad de garantizar que estos instrumentos se orienten realmente a la lucha contra la pobreza.

En el contexto europeo, son varios los países vecinos que de manera estratégica ya están aplicando criterios de RSC en la selección de empresas beneficiarias de fondos públicos bajo el paraguas de políticas de fomento de la internacionalización de su tejido productivo. La propuesta es aplicar criterios excluyentes y valorativos a las empresas que participen, al menos, en licitaciones o proyectos de cooperación internacional.

 

3. Cooperación para el desarrollo y alianzas público-privadas

Mataix, Carlos; Sánchez, Eduardo; Huerta, M.ª Ángeles y Lumbreras, Julio . Fundación Carolina, CeAlci, 2008

Expone los motivos y beneficios de la creación de alianzas y analiza los instrumentos de estímulo que ofrecen las principales agencias de los países donantes.

Así mismo identifica y examina una muestra extensa de proyectos de cooperación enmarcados en el tema de alianzas y a partir de ellos pretende identificar cuáles son los factores estructurales y organizativos presentes en la mayoría de ellos.

Finalmente, el documento de la Fundación Carolina aporta algunas indicaciones destinadas a servir de reflexión sobre la incorporación de medidas de estímulo para la posible incorporación de instrumentos de promoción de alianzas público-privadas en la cooperación española.

 

 

Una crítica a los actores de la cooperación: Blanco bueno busca negro pobre

Hemos inaugurado hace meses una sección de debate en la web de la APC. En realidad, todas las noticias de nuestro blog tienen la posibilidad de ser comentadas (al final de cada artículo) por las personas que las lean y se acerquen a nuestra web. Pero no cabe duda de que hay temas, situaciones y acciones en el mundo de la cooperación que generan visiones diferentes y hasta encontradas (sobre las causas de los problemas, sobre las estrategias de acción y de comunicación, etc.). Pensada con una periodicidad aproximadamente bimensual, lanzamos esta nueva sección y os invitamos a sugerirnos nuevos temas de debate (secretaria@cooperantes.net). En algunos casos bastará una noticia, un artículo de opinión o un vídeo propuesto desde nuestra web para generar el debate. En este caso nos basamos fundamente en las “provocadoras” reflexiones de Gustau Nerín.

Con ellas, resurgen ciertos interrogantes. ¿Ha fracasado la cooperación (en  África, en otros sitios)? ¿Por qué? ¿Promueve la cooperación el paternalismo y el inmovilismo (ayudadicción)? ¿Tendrían que ser más críticos de la cooperación real los medios y otros actores? ¿Cómo debe ser la política de comunicación de las ONG y otros actores de cooperación?

A continuación, presentamos algunas tesis del libro, más exactamente de la introducción y del capítulo 1, especialmente relacionado con las estrategias de de las ONG en los medios de comunicación. El título es tan expresivo que casi no hace falta explicar nada más: “Blanco bueno busca negro pobre”. Sin embargo, el subtítulo del ensayo lo complementa: “Una crítica a los organismos de cooperación y las ONG”. El libro salió primeramente en catalán y ha aparecido recientemente en castellano. La editorial ha publicado en la red la introducción y el primer capítulo para “abrir boca”. Instamos a leer estas páginas desde aquí:

Introducción y capítulo 1 del libro “Blanco bueno busca negro pobre”

Es muy probable que a nadie que trabaje en cooperación deje conforme o tranquilo/a determinadas afirmaciones o la totalidad de las “opiniones” de este autor. Sin embargo, alude a hechos, situaciones e interpretaciones que no deben dejarnos indiferentes. La escucha activa parte de que “los argumentos ajenos siempre son valiosos”, unas veces por sí mismos y otras porque nos ayudan a pensar para rebatirlos. Si pretendemos ser críticos con la realidad del mundo que nos rodea y con nosotros mismos, la sana autocrítica nunca está de menos. Y no cabe duda de que en el mundo de la cooperación debe haber espacio para reconocer equivocaciones y aprender de nuestros errores. Sin olvidar que debemos analizar la realidad de la cooperación “con las gafas” de las personas más desfavorecidas y marginadas.

Al final de estas “tesis”, entresacadas de estas primeras páginas del libro (con citas literales, aunque la idea inicial trata de ser un resumen de la “tesis”), hay vínculos a 3 artículos recientes aparecidos en la prensa española (El País, El Mundo y El Confidencial) sobre este libro.

A) Impacto de la ayuda en el Sur (sobre la eficacia de la ayuda)

1. Hay buenas intenciones que sirven para poco o incluso son contraproducentes. “La historia de la cooperación al desarrollo en África es la historia de un fracaso. Nunca tanta gente con tan buenas intenciones había dedicado tantas energías a una causa tan inútil. Hace ya cincuenta años que se impulsan políticas de desarrollo en el continente africano. A lo largo de estos cincuenta años, estas políticas de bien poco han servido. Y, en numerosos casos, incluso han sido contraproducentes”.

2. Continente africano: un inmenso cementerio plagado de proyectos abandonados. “El continente africano es un inmenso cementerio. Un cementerio plagado de proyectos abandonados: hospitales que nunca llegaron a ser inaugurados, letrinas que no se utilizaron, granjas de pollos que han durado tanto como las subvenciones, guarderías en ruinas que jamás han visto un niño, ordenadores viejos parados por falta de electricidad”.

3. Importa más la cooperación que el desarrollo. “Desde este punto de vista no importa en absoluto el desarrollo: lo que importa realmente es la cooperación. Los resultados son indiferentes; lo que es básico es el simple hecho de hacer algo”.

4. En África se sabe que la cooperación no funciona, en Occidente no. “En África todo el mundo sabe que las políticas de cooperación no funcionan o, como mínimo, que no sirven para lo que se supone que deberían servir. Pero este secreto de dominio público no llega a Occidente, donde la acción humanitaria se presenta como la solución a todos los problemas africanos”.

B) Sobre las ONG y actores de la cooperación.

5. Las ONG no están interesadas en que se sepa si sus proyectos llevan al desarrollo o no. “La clave para que todo este mecanismo funcione de forma eficaz es que el donante nunca sepa exactamente qué se hace con su dinero. Él quiere creer que gracias a su donación hay una fuente en un rincón perdido del Sahel, o que se ha erradicado una enfermedad extraña en algún país selvático… No quiere saber que la fuente se ha secado por falta de mantenimiento, ni que las vacunas han resultado ser ineficaces porque no hay neveras donde conservarlas. La auditoría contable acaba por camuflar la realidad del trabajo de las ONG porque desvía la atención del público sobre lo que se debería controlar más estrictamente: el impacto sobre el desarrollo. Ninguna ONG está interesada en que se sepa si sus proyectos llevan el desarrollo a África o no”.

6. Las ONG “compiten” con publicidad que invisibiliza a los africanos, que da una mala imagen de ellos/as (induciendo a pensar que no son lo suficientemente buenos, sanos, responsables o capaces) y hasta con “pornografía humanitaria”. “Las ONG viven en un mundo terriblemente competitivo, en el cual para arrebatar donativos a las otras organizaciones no se puede recurrir a argumentos complicados. No es cuestión de iniciar un complejo debate sobre las estrategias de desarrollo, difíciles de entender, sino de sacudir al ciudadano mediante las emociones. Y para conseguirlo, nada mejor que ofrecer imágenes impactantes: niños con vientres hinchados, casas arrasadas por huracanes, inundaciones que arrastran cadáveres putrefactos… La imagen debe ser lo suficientemente directa para que quien la vea se sienta aludido de inmediato. Se deben mostrar lágrimas, dolor, miedo… Hay ONG que no dudan en emplear fotos que podríamos calificar de pornografía humanitaria”. “…Cuando un occidental ve estas imágenes, no puede pensar en una sociedad que funciona: no piensa en enfermeros que curan, en camareros que sirven, en taxistas que transportan a la gente… sino en parados, en enfermos, en hambrientos… Gente desgraciada, sin nada que aportar. Individuos que parece que no tengan nada que ver con la persona que los mira en la pantalla de su televisor. Seres de otro planeta. Periódicamente, las federaciones de ONG recriminan a algunos de sus miembros el uso de estas ilustraciones, argumentando que dan una mala imagen de los africanos (también luchan para que los medios de comunicación den otra visión de África, y a veces incluso lo consiguen)”.

7. La publicidad de las ONG “vende” que el Norte ayuda al Sur y que allí agradecen la ayuda, mientras que oculta que el Norte explota al Sur. “Aunque en sus cursos y seminarios las ONG aseguran que las causas del subdesarrollo radican en la injusticia de las relaciones Norte-Sur, esto no es perceptible en su publicidad. Quien contemple los anuncios de las ONG difícilmente podrá deducir que Occidente está explotando a África. En las imágenes, el donante siempre ve a cooperantes enviados por el Norte para resolver unos problemas que el Sur es incapaz de gestionar. Además, la visión que se extrae de la mayor parte de los anuncios es que África está muy agradecida a un Occidente que la ayuda a salir de la miseria. Muchas organizaciones de cooperación insisten en la gratitud que el Sur tiene hacia el donante del Norte”.

8. La propaganda de las ONG enfatiza más la intervención social extranjera que el diálogo entre culturas. “Las organizaciones de ayuda, en sus análisis más serios, elaborados por especialistas, argumentan que el protagonismo del proceso de desarrollo debe corresponder a las sociedades africanas y que las ONG no deben sustituirlas, sino mantener «una relación y un diálogo enriquecedor» con ellas. Pero su propaganda es radicalmente contraria a este planteamiento: en la mayor parte de los carteles y folletos de las ONG se ve a los africanos sin pegar ni golpe y a los europeos trabajando para ellos”.

“…El europeo medio ha interiorizado completamente este discurso. Un día, una chica africana que viajaba con su hijo en el metro madrileño se quedó muy sorprendida cuando la mujer española que estaba sentada a su lado le pidió que le entregara a su hijo ya que ella «no sabría cuidarlo bien». Expresaba, de forma burda, un discurso que se repite una y otra vez en muchos anuncios”.

9. La cooperación genera autocomplacencia  en los que ven anuncios o dan donativos y poca vergüenza ante las políticas exteriores de los países del Norte. “En Occidente la cooperación genera mucha autocomplacencia, tanto por parte de aquellos que colaboran con sus donativos a la ayuda internacional como de aquellos que se limitan a verlo en los anuncios. Se sienten orgullosos de la tarea de las ONG y por lo general no están nada avergonzados de la política exterior de sus países de origen. Quizás esta satisfacción sería razonable si el continente africano se desarrollara a toda velocidad gracias a los proyectos. Paradójicamente, aunque África continúa subdesarrollada, la satisfacción de los occidentales no para de crecer”.

10. Las ONG están más pendientes de las modas ideológicas del Norte (género, pacifismo, medio ambiente, etc.) que de las demandas reales del Sur. “Las ONG no solo tratan de desarrollar el Sur, sino que además pretenden sintetizar todos los valores políticamente correctos de la izquierda «alternativa». Numerosas entidades dedican muchos esfuerzos a las cuestiones de género; en cualquier proyecto se hace un estudio detallado sobre el impacto que tendrá sobre las relaciones de género (incluso cuando se trata de la compra de ordenadores para una oficina). Muchas ONG indican que sus trípticos y sus revistas se imprimen en papel ecológico, o que sus proyectos respetan el medio ambiente. Todas estas asociaciones son fervientes pacifistas, en la más pura tradición gandhiana… Evidentemente, están más pendientes de las modas ideológicas de Occidente que de las demandas reales del continente africano”.

11. Muchos cooperantes creen que hay que “cambiar“ a los africanos para que se puedan desarrollar. “En el mundo de la cooperación todavía son muchos los que creen que es necesario cambiar a los africanos para que estos se puedan desarrollar. Evidentemente, si para desarrollar una sociedad se ha de luchar contra ella, el fracaso del experimento está asegurado desde el principio”.

C) Reacciones en el Norte (en Europa)

12. El cooperante es idealizado y presentado como el héroe moderno o el misionero clásico. “Se presenta al cooperante como un héroe moderno, como el difusor de la civilización con elementos de mártir… En realidad, si exceptuamos la cuestión del celibato, constatamos que la imagen que se nos ofrece de él no es muy distinta de la que se daba del misionero clásico. Por eso «hacer cooperación» es la ilusión de un sinnúmero de jóvenes europeos que no tienen nada que hacer en Europa, pero que, con absoluta prepotencia, están convencidos de que en África servirían para muchas cosas”.

13. Nadie critica los proyectos de cooperación. Los medios casi siempre se enfocan como propaganda de la cooperación y se centran poco en sensibilizar a la población del Norte sobre los problemas del Sur. “No hay nadie que critique los proyectos de cooperación. Nadie se atreve a cuestionar una cosa que se ha hecho con «buena voluntad». Nadie investiga sobre las fuentes averiadas, las vacunas caducadas y los quirófanos por estrenar que se pueden encontrar en cualquier rincón del continente africano. Los medios de comunicación, cuando hablan de cooperación, lo hacen siempre desde un punto de vista propagandístico; no aportan ni pizca de espíritu crítico, como se supone que es su deber”.

“…En realidad, cuando las ONG tienen acceso a los medios de comunicación no suelen utilizarlos para sensibilizar a la población del Norte sobre los problemas del Sur, sino para hacerse propaganda mediante una presentación mitificada de sus proyectos”.

14. Los europeos saben más sobre “su” cooperación con el Sur que sobre lo que pasa realmente en el Sur. Piensan que ahí se desarrollan gracias a ellos. “La población del Norte traga. En realidad, la mayoría de los ciudadanos no sabe nada de lo que pasa en África, y no lo sabe, básicamente, porque no le importa demasiado. Pero sí conoce, en cambio, que los europeos envían cooperación a los negros y piensa que los africanos se están desarrollando gracias a ellos”.

15. Acoger (la versión lúdica de apadrinar) es ineficiente y convierte a los niños africanos en “juguetes” de familias europeas. “La versión lúdica de los apadrinamientos son las acogidas. Diversas asociaciones organizan estancias de niños africanos en Europa. Argumentan que, de esta forma, pasan unas «vacaciones saludables con buena alimentación, diversión, revisiones médicas…». Esta justificación es, evidentemente, insostenible: resultaría mucho más económico facilitar buena alimentación y revisiones médicas a estos niños en su lugar de origen (y a los niños africanos no les faltan diversiones en sus pueblos, aunque no cuenten con Internet ni con videoconsolas). La clave de estas acogidas es que los niños africanos se conviertan en magníficos juguetes para las familias europeas (que, lógicamente, prefieren a un niño africano no problemático a un adolescente local procedente de un reformatorio). Curiosamente, mucha gente está dispuesta a acoger a un niño congoleño o tanzano «para ayudarle», pero nadie quiere meterse en su casa a toda una familia congoleña o a un jubilado tanzano. Eso sí, para que la relación acogedor-acogido funcione, el acogido ha de cumplir bien su papel de juguete de la familia de recepción. En algunos casos las familias de acogida han rechazado a los niños por considerar que no eran lo «suficientemente» simpáticos”.

Artículos recientes en la prensa española sobre el libro:

La cooperación no es una causa perdida. El País. 22 de noviembre de 2011.

Líbrame de los buenos… El Mundo. 5 de octubre de 2011.

El negocio de las ONGs en África: poner un “negrito” en su vida. El Confidencial. 13 de marzo de 2011

Se acerca la cumbre mundial del microcrédito (14-18 nov. 2011)

Inauguramos una sección de debate en la web de la APC. En realidad, todas las noticias de nuestro blog tienen la posibilidad de ser comentadas (al final de cada artículo) por las personas que las lean y se acerquen a nuestra web. Pero no cabe duda de que hay temas, situaciones y acciones en el mundo de la cooperación que generan visiones diferentes y hasta encontradas (sobre las causas de los problemas, sobre las estrategias de acción y de comunicación, etc.). Pensada con una periodicidad aproximadamente mensual, lanzamos esta nueva sección y os invitamos a sugerirnos nuevos temas de debate (secretaria@cooperantes.net). En algunos casos bastará una noticia, un artículo de opinión o un vídeo propuesto desde nuestra web para generar el debate. En este caso proporcionamos diferentes elementos para ayudar a la reflexión y al debate sobre el microcrédito como instrumento de cooperación al desarrollo.

En Valladolid se celebrará pronto la Cumbre Mundial del Microcrédito (14-18 nov. 2011). Ante los elogios al microcrédito, surgen también críticas al mismo. Las siguientes preguntas están pensadas para provocar la reflexión. ¿Está el microcrédito sobrevalorado? ¿Es un buen instrumento para promover el desarrollo y erradicar la pobreza? ¿Genera más inconvenientes que beneficios para las personas prestatarias? ¿Refuerza la visión neoliberal del mundo? A continuación, algunos insumos para el debate.

HISTORIA Y EVOLUCIÓN DEL MICROCRÉDITO MODERNO (tomado de wikipedia)

La historia del microcrédito moderno comienza en los años 70 con cuatro entidades: en 1970 Bank Dagang en Bali (Indonesia), en 1971 Opportunity Internacional en Colombia, en 1973 ACCION International en Brasil, y en 1976 Grameen Bank en Bangladesh. Si bien el concepto de créditos cooperativos a bajo o nulo interés enfocados en fomentar la independencia económica y la cooperación recíproca no es algo nuevo en la economía política, el concepto del microcrédito nació como propuesta del catedrático de economía Dr. Muhammad Yunus, quien comenzó su lucha contra la pobreza en 1974 durante la hambruna que padeció la población de su tierra natal, Bangladesh, uno de los países más pobres del planeta. Yunus descubrió que cada pequeño préstamo podía producir un cambio sustancial en las posibilidades de alguien sin otros recursos para sobrevivir. El primer préstamo que dio fueron 27 dólares de su propio bolsillo para sacar de una situación desesperante a un grupo de 42 aldeanos que eran víctimas de la explotación por parte de usureros. El primer caso que impulsó a Yunus a prestar dinero a los pobres fue el de una mujer que hacía muebles de bambú, que por no disponer de un dólar y medio para comprar el bambú era víctima de los explotadores. A través de esta actividad, la mujer podía sustentarse a sí misma y a su familia. Sin embargo, los bancos tradicionales no estaban interesados en hacer este tipo de préstamos, porque consideraban que había un alto riesgo de no conseguir la devolución del dinero prestado y por el alto coste del préstamo (para bajas cantidades).

En 1976, Yunus fundó el Banco Grameen para hacer préstamos a los más necesitados en Bangladesh. Desde entonces, el Banco Grameen ha distribuido más de tres mil millones de dólares en préstamos a 2,4 millones de prestatarios. Para asegurarse la devolución de los préstamos, el banco usa un sistema de “grupos de solidaridad”; pequeños grupos informales que solicitan préstamos en conjunto y cuyos miembros actúan para garantizar la devolución del préstamo y se apoyan los unos a los otros en el esfuerzo de mejorar económicamente. Según el proyecto ha ido creciendo, el Banco Grameen ha desarrollado otros sistemas alternativos de crédito para servir a los necesitados. Además de los microcréditos, ofrece préstamos para la vivienda, así como financiación para proyectos de riego, textiles, pesca y otras actividades.

A mediados de los 70, los primeros organismos que comenzaron a dar o a organizar microcréditos fueron ONG. A principio de los 80 estos organismos comenzaron a ver frutos de este proceso, muchos de ellos comenzaron a darse cuenta que este esfuerzo podría ser sostenible porque la recuperación de cartera (deudas) era casi perfecta. A partir de que estas organizaciones encuentran el punto de equilibrio (suficientes microcréditos para pagar los costos fijos) el crecimiento de estos programas explota. En los 70 el modelo era sostenido a través de donaciones de filántropos alrededor del mundo y la coordinación era a través de ONG. En los 80 el modelo cambió un poco; las ONG crearon alianzas estratégicas con bancos locales para que estos proporcionasen el financiamiento mientras que ellos proporcionarían las garantías y la coordinación de los recursos. A partir de los 90 este último modelo también evolucionó. A la vez que algunas instituciones microfinancieras surgen para atender a quienes no atienden los bancos, algunos bancos se dieron cuenta que era un negocio rentable y comenzaron a desarrollar mecanismos para servir este mercado.

Muchos, aunque no todos los proyectos de microcréditos, emulan el énfasis de Yunus en que las prestatarias sean mujeres. Casi el 95 por ciento de los préstamos del Banco Grameen se han otorgado a mujeres, que sufren de forma más pronunciada la pobreza y que, en buena medida, es más probable que reviertan sus ganancias para servir las necesidades de toda la familia. En el año 2006 se le concedió el premio nobel de la Paz a Muhammad Yunus por la creación de estos microcréditos.


CUMBRES DEL MICROCRÉDITO

La primera Cumbre de Microcrédito se celebró del 2 al 4 de febrero de 1997. En la Cumbre se reunieron más de 2.900 personas de 137 países en Washington, D.C. Lanzaron una Campaña de nueve años con el objetivo de alcanzar a 100 millones de las familias más pobres del mundo, especialmente las mujeres de esas familias, estén recibiendo crédito para trabajar por cuenta propia y otros servicios financieros y empresariales antes de finalizar el año 2005. Esta meta fue casi alcanzada, y en noviembre de 2006 la Campaña fue lanzada de nuevo a 2015 con dos metas nuevas:

  1. Trabajando para alcanzar a 175 millones de las familias más pobres del mundo, especialmente las mujeres de esas familias, con el crédito para el auto-empleo y otros servicios financieros y empresariales para fines del 2015.
  2. Trabajando para asegurar que los ingresos de 100 millones de las familias más pobres asciendan a más de US$1,25 diario ajustado a la Paridad del poder adquisitivo (PPA), entre 1990 y 2015.

Desde el 31 de diciembre de 2009, 3.589 instituciones de microcrédito reportaron haber servido a 190.135.080 clientes, 128.220.051 de los cuales se encontraban entre los más pobres cuando obtuvieron su primer préstamo. De estos clientes más pobres, 81,7 %, o 104.694.115, son mujeres. En 2010, hubo 723 instituciones microfinancieras (IMF) que presentaron sus Planes de Acción Institucional.

En conjunto, estas 723 instituciones representan el 94,6 por ciento de los clientes más pobres reportados; es decir que el 94,6 por ciento de los datos reportados son actuales, teniendo sólo un año de antigüedad cuando se publica este informe. Asumiendo familias de cinco personas, los 128,2 millones de clientes más pobres servidos para fines de 2009 afectaron a unos 641,1 millones de miembros de familia.

Ver más datos y reflexiones en el informe del 2011 sobre la campaña del microcrédito: http://www.microcreditsummit.org/pubs/reports/socr/2011/SOCR_2011_SP_web.pdf

Más información sobre la campaña en: http://www.microcreditsummit.org/

Y más información sobre la cumbre de Valladolid de noviembre en: http://www.globalmicrocreditsummit2011.org/

 

ARGUMENTOS A FAVOR DE LOS MICROCRÉDITOS

–       Necesidad del crédito. En muchos países en desarrollo, quienes trabajan por cuenta propia (agricultores, trabajo informal, etc.) comprenden más del 50 por ciento de la mano de obra.

–       Mejora respecto a préstamos de usureros (prestamistas tradicionales). El acceso a pequeños créditos con tasas de interés razonables en vez de los costos exorbitantes que a menudo los prestamistas tradicionales cobran- permite a las personas pobres pasar de actividades que generan unos ingresos ínfimos a pequeñas empresas

–       En la mayoría de casos, los programas de microcrédito ofrecen a sus clientes una combinación de servicios y recursos que incluye facilidades de ahorro, capacitación y apoyo de otros clientes.

–        El microcrédito permite a las familias trabajar con sus propios medios para acabar con su situación de pobreza con dignidad. La ayuda para salir de la pobreza no viene totalmente de afuera y el microcrédito no contribuye a una cultura mendicante como sí pueden hacerlo otros programas de cooperación con donaciones.

–        Los programas de microcrédito de todo el mundo, usando una variedad de modelos, han demostrado que las personas pobres devuelven sus préstamos, con tasas de reembolso altas (en parte gracias a los grupos solidarios).

–       Es un instrumento que llega a los pobres (preferencialmente a las mujeres) y les puede ayudar a salir de la pobreza.

 

CRÍTICAS A LOS MICROCRÉDITOS

Sin embargo, se han realizado algunas críticas a éstos, que se pueden resumir en las siguientes:

–     El microcrédito refuerza la visión neoliberal de que la pobreza es un problema de comportamiento individual. Cuando no se reconocen las causas estructurales de la pobreza disminuye la necesidad de respuestas colectivas. Ayudar a los pobres se vuelve pernicioso porque socava el incentivo de trabajar.

–    La vinculación entre microcrédito y empoderamiento de las mujeres no es automática. El acceso al crédito no es el único factor del poder y la autonomía de las mujeres, y puede incrementar su carga de trabajo, crear o aumentar conflictos dentro del hogar o en los grupos solidarios.

–    El microcrédito alienta el crecimiento del sector informal, un sector no regulado, que no protege a los trabajadores o garantiza sus derechos ni puede contribuir seriamente a terminar con la pobreza.

–      Los intereses de los microcréditos son demasiado elevados.

–       Son incapaces de ayudar a los más pobres entre los pobres.

–       En algunos casos, a pesar de ser solicitados y asignados a mujeres, son en realidad gestionados por los hombres.

–       El discurso emergente de los microcréditos se basa en la idea de que es el mercado (bancario) el que se tiene que encargar de la pobreza y en que hay que extender el capitalismo, como algo positivo, a los pobres.

–       Se encubren las verdaderas causas de la pobreza y el subdesarrollo y convierten a los pobres en responsables últimos y directos de su situación, anulando el papel de los Estados, gobiernos y comunidad internacional.

–       Son un arma eficaz para desmantelar el compromiso político y ético a favor de los más pobres.

–       Sirven para desactivar las políticas de cooperación internacional transformándolas en políticas de bancarización y convirtiendo la pobreza en deuda eterna.

–       Alianza de microfinancieras con grandes empresas multinacionales, causantes de problemas en los países empobrecidos.

–       El endeudamiento hace mucho más vulnerables a quienes menos tienen.

A nivel global, un análisis del crecimiento de la pobreza en Pakistán y de la insuficiencia del instrumento del microcréditoMicrocrédito, macro problemas.

Una crítica al microcrédito por parte de dos economistas feministas norteamericanas: http://www.imow.org/economica/stories/viewStory?language=es&storyId=3693

Carlos Gil es autor del estudioDiez tesis cuestionables sobre los microcréditos“, que se opone a alabar las supuestas bondades del microcrédito como adalid de la lucha contra la pobreza, y donde expone una serie de argumentos muy significativos para el debate sobre las microfinanzas. Estas son las diez tesis aceptadas por la opinión pública sobre los microcréditos y que Gil cuestiona en su trabajo:

  1. Los microcréditos son uno de los mejores instrumentos para combatir la pobreza.
  2. Los microcréditos son capaces de garantizar a las capas más desfavorecidas invertir en su propio desarrollo.
  3. Los microcréditos sacan de la extrema pobreza a sus solicitantes.
  4. Los microcréditos son muy positivos porque sus solicitantes son fundamentalmente mujeres.
  5. Los microcréditos son tan buenos que su morosidad es bajísima, demostrando con ello que los pobres siempre pagan.
  6. Los microcréditos convierten a los pobres en responsables de su propio desarrollo.
  7. Los microcréditos elevan automáticamente la dignidad de quienes los solicitan.
  8. Los microcréditos y el acceso a los mismos deben ser un derecho humano básico.
  9. Los microcréditos constituyen el mejor instrumento de la cooperación internacional y son una herramienta que ha revolucionado la ayuda al desarrollo.
  10. El acceso al microcrédito debe ser una de las prioridades para alcanzar el logro de los Objetivos del Desarrollo del Milenio.

Otro artículo de Carlos Gómez sobre el microcrédito: http://www.odg.cat/documents/deutes/Microcreditos.pdf

La periodista María Rubio, en su artículo “El dogma de los microcréditos, plantea que debe cuestionarse ese dogma y que “la justicia social siempre estuvo lejos de los bancos”.

Sobre la polémica en torno al Grameen Bank y Yunus (2011) y cuestionando la eficacia de esta herramienta,  Ana Requena con su artículo:Los microcréditos, un instrumento en entredicho

Un artículo desde grupos de Valladolid que proponen otra mirada sobre la cumbre: http://www.rojoynegro.info/sites/default/files/04_cuaderno_sep.pdf

 

Vídeos de Documentos TV sobre el microcrédito:

1. Historia del microcrédito, desde el comienzo con Yunus en Bangladesh.

2. Una visión crítica sobre el Grameen Bank y sobre el microcrédito.